Puertas automáticas y de garajes

Las puertas automáticas son uno de los sistemas más presentes en comunidades, garajes, comercios e instalaciones industriales. Su correcto funcionamiento garantiza comodidad, seguridad y un uso eficiente de los accesos. No obstante, debido al uso continuo y a la exposición ambiental, requieren un mantenimiento preventivo y predictivo para evitar averías y prolongar la vida útil…

Las puertas automáticas son uno de los sistemas más presentes en comunidades, garajes, comercios e instalaciones industriales. Su correcto funcionamiento garantiza comodidad, seguridad y un uso eficiente de los accesos. No obstante, debido al uso continuo y a la exposición ambiental, requieren un mantenimiento preventivo y predictivo para evitar averías y prolongar la vida útil del equipo.

En este artículo te explicamos cómo mantener tus puertas automáticas en perfecto estado, cómo trabajan sus componentes y qué técnicas utilizamos para anticiparnos a fallos incipientes antes de que deriven en averías costosas o riesgos para los usuarios.

Componentes principales de una puerta automática

Una puerta automática cuenta con diferentes elementos que trabajan de forma conjunta para garantizar un funcionamiento suave y seguro:

  • Motor o grupo motriz
  • Cuadro de maniobra
  • Guías y carriles
  • Rodillos, bisagras o brazos
  • Finales de carrera y sensores
  • Fotocélulas y elementos de seguridad
  • Receptores, mandos y sistemas de automatización
  • Cierres, topes y fijaciones mecánicas

Mantenimiento preventivo

El mantenimiento preventivo permite conservar la puerta dentro de parámetros normales de funcionamiento, evitando desgastes prematuros y reduciendo el riesgo de averías.

Incluye:

  1. Limpieza técnica de guías y mecanismos: elimina suciedad y asegura un movimiento fluido sin atascos.
  2. Engrase de rodillos, bisagras, brazos y piñones: reduce rozamientos, evita ruidos y prolonga la vida útil del motor.
  3. Revisión del cuadro de maniobra: inspección de conexiones, protecciones, tarjetas electrónicas y cableado.
  4. Ajuste de finales de carrera: evita cierres bruscos o golpes, garantizando seguridad y precisión en cada maniobra.
  5. Verificación de elementos de seguridad: fotocélulas, bandas sensibles y detectores de obstáculos.
  6. Comprobación de anclajes y fijaciones: evita holguras estructurales y mantiene la puerta estable.
  7. Prueba de maniobras completas: verificación del recorrido, velocidad y comportamiento ante obstáculos.

Mantenimiento eléctrico y predictivo

El mantenimiento predictivo nos permite anticipar fallos gracias a mediciones y análisis que describen el estado real del sistema.

  1. Inspección con termografía: identifica puntos calientes en motor, cuadro eléctrico y conexiones.
  2. Medición de vibraciones: detecta rodamientos desgastados, holguras o desalineaciones.
  3. Estetoscopio electrónico: permite escuchar ruidos internos en motor o engranajes.
  4. Medición de aislamiento eléctrico: detecta humedad o deterioro en el bobinado.
  5. Análisis de consumo eléctrico: revela sobrecargas o esfuerzos excesivos del motor.
  6. Revisión de receptores y automatismos: comprobación de fotocélulas, antenas y mandos.

Tipos de puertas automáticas

A continuación mostramos los tipos más comunes de puertas automáticas, utilizados en función del espacio y las necesidades de cada instalación.

Puertas seccionales

Ideales para garajes comunitarios y residenciales gracias a su apertura vertical sin ocupar espacio exterior.

Puertas correderas

Recomendadas para accesos amplios. Funcionan sobre guías laterales y destacan por su fiabilidad y robustez.

Puertas abatibles y basculantes

Muy comunes en entradas exteriores, funcionan mediante uno o dos brazos motorizados.

Puertas enrollables

Lamas metálicas que se enrollan en un eje superior. Usuales en garajes y comercios.

Puertas rápidas industriales

Ofrecen gran velocidad y aislamiento, ideales para logística e industria.

Frecuencia recomendada de mantenimiento

  • Puertas comunitarias: cada 3–6 meses.
  • Puertas industriales: cada 1–3 meses.
  • Puertas residenciales: cada 6–12 meses.
  • Revisión predictiva: cada 3–6 meses según uso.

Beneficios de un mantenimiento profesional

  • Mayor vida útil del motor y los mecanismos.
  • Reducción de averías inesperadas.
  • Mejor eficiencia energética.
  • Seguridad garantizada para usuarios y vehículos.
  • Cumplimiento normativo (UNE-EN 13241, RD 1215/1997).
  • Funcionamiento estable, suave y silencioso.

En Punto de Mantenimiento realizamos mantenimiento preventivo, correctivo y predictivo de puertas automáticas para comunidades, garajes, comercios e industrias en Sevilla.

Si quieres mantener tu instalación en perfectas condiciones, contacta con nosotros para programar una revisión profesional.

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